¿Viviremos los mexicanos otro año para el olvido?

Muy complicado parece este arranque del 2018 para los mexicanos, pese a los pronósticos de optimismo que son parte de los mensajes oficiales. En estos últimos años, los problemas económicos han afectado el entorno social de manera grave y no existe, hasta la fecha, un plan realmente funcional para que el país emerja de la situación de crisis severa.RubenCardenas

En el año que termina este domingo 31, como en los cuatro anteriores del actual sexenio, salieron a la luz asuntos muy turbios que cimbraron los más altos círculos del poder, sin que los efectos hayan, sin embargo, modificado en lo mínimo un cambio en la estrategia del ejercicio de gobierno. Los aumentos a los combustibles a partir del uno de enero del 2017 representaron el colofón del mal gobierno de Enrique Peña Nieto.

La corrupción vino de la misma familia presidencial, así como de varios secretarios de Estado, otros altos funcionarios y gobernadores y exgobernadores, corporaciones policiacas y a las fuerzas armadas y, al nada suceder ni nadie tocarlos, ha crecido el enojo social y las protestas en cualquier forma: virtuales, presenciales, tumultuosas o de persona a persona, pero pocos parecen estar conformes con la conducción actual del país.

Si en el 2014 el caso Ayotzinapa resquebrajó las estructuras del poder en México, no lo fue menos el escándalo de “la casa blanca”, propiedad de los Peña Rivera. Al ventilarse públicamente los detalles de la adquisición de ese inmueble, con valor de siete millones de dólares, lo primero que resaltó fue el evidente conflicto de interés entre el mandatario mexicano y la constructora Higa, propietaria de la mansión.

Con todo y el compromiso público de Angélica Rivera, presunta dueña del lujoso inmueble, de venderla para “evitar malas interpretaciones”, al parecer se arrepintió y mejor decidieron conservarla, quizá para el retiro como familia presidencial; así, cuando dejen la comodidad de Los Pinos, pasarán a otro lugar aún más cómodo. En una vergonzante acción, la Secretaría de la Función Pública los exoneró de cualquier delito.

Y a este caso se sumaron otros más a lo largo del 2015: la casa de Luis Videgaray, en Malinalco, también construida por grupo Higa; el uso indebido de un helicóptero de la Comisión del Agua, por parte de su titular David Korenfeld; los comprometedores audios de las conversaciones entre ejecutivos de la empresa española OHL y Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, así como con el director de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya.

El 2015 también quedó marcado por la fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, evadido por segunda vez de una cárcel de máxima seguridad en México, asunto que nuevamente puso al descubierto una red de corrupción que le permitió burlar la acción de la justicia, aun cuando después fue detenido nuevamente con todas las características de una entrega negociada.

A los engrosados archivos de la impunidad fueron enviadas también las contundentes pruebas del derroche de recursos y enriquecimiento de los hoy exgobernadores Rodrigo Medina De la Cruz y Guillermo Padrés Elías, de Nuevo León y Sonora, quienes, pese a haberse enriquecido en forma brutal y dejar deudas cuantiosas en sus estados, ni siquiera comparecieron ante un agente del ministerio público para alguna mínima investigación en su contra. A esa lista pueden sumarse cuando menos otros nueve exgobernadores.

En síntesis, 2017 fue la consecución de un cuarto año muy ingrato con Enrique Peña Nieto en el poder. Un quinto año de yerros gubernamentales consecutivos, que han provocado una sociedad dolida. Sin embargo, el inicio de un nuevo año siempre será razón para albergar esperanzas; quizá eso de que “el cambio comienza con uno mismo” suene simplemente a cliché, pero llega a ser una verdad cuando todos empezamos a ser más responsables y socialmente participativos.

COLMILLOS Y GARRAS

NO SON POCOS los percances viales, con cruentos resultados, que han ocurrido en las calles de la ciudad en estos días de fin de año. Es una época de gran ingesta de alcohol, pero es necesario tener en mente siempre que al conducir no sólo debemos cuidarnos en lo personal, sino que otros están en riesgo, si lo hacemos inapropiadamente…. NADA FÁCIL RESULTA conseguir taxi en la Central Camionera de Durango. Son pocos autos los que prestan el servicio en esa sede y los que llegan con pasaje, no pueden atender a los viajeros. Además, nadie pone orden para abordar cuando algún taxi está disponible y varios usuarios lo han estado esperando… JUNTO CON EL aeropuerto local, la Central Camionera debe mejorar la prestación de servicios a los usuarios en todo tiempo y todavía duplicar esfuerzos en épocas de más tránsito de viajeros, como en esta conclusión del 2017. Ni siquiera se requiere de alguna inversión para atender al viajero, como se merece.

Twitter: @rubencardenas10

Ruben Cardenas Ruben Cardenas (551 Posts)


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